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SÍNDROME DE YACIENTE

EL SÍNDROME CLÍNICO DEL YACIENTE, EN OCASIONES LAMADO DEL FANTASMA Y POPULARMENTE CONOCIDO COMO INCORPORACIÓN O POSESIÓN FUE PRONUNCIADO POR EL DOCTOR SALOMON SELLAM

Hablamos de la existencia de este síndrome cuando una persona nace en una fecha relacionada con la de muerte de otro familiar. Son condiciones indispensables que ambos no hayan coincidido en vida y, que el fallecimiento ocurra antes de la concepción del superviviente. Excepcionalmente, se puede dar la circunstancia de que la muerte se produzca en vida de la persona yaciente. Como, por ejemplo, que muera un hermano y al niño vivo se le intente esconder o minimizar las consecuencias dramáticas del asunto. De modo que, quedando pendiente el duelo por el fallecimiento, se puede (lo que significa que no siempre ocurre) manifestar en forma de síndrome en el niño al que la familia intenta proteger ocultando los hechos.

 

TAMBIÉN EXISTE SÍNDROME DE YACIENTE CUANDO LA PERSONA NACE TRAS UNO O VARIOS ABORTOS

 

El yaciente es un síndrome que conocí interesándome por los escritos del doctor Salomón Sellam. Recoge un conjunto de signos psicológicos y conductuales asociados con uno o varios familiares muertos, generalmente muy jóvenes y/o de modo inesperado.

La persona yaciente es portadora y “encargada” de gestionar la información de un familiar muerto. A priori, la “misión” de un fantasma es descubrir de quién lo es y poner al difunto en el lugar que le corresponde en la familia. Esto se hace realizando el duelo por la pérdida del fallecido.

No acostumbramos a hablar de los muertos. Tradicionalmente, esto ha ocasionado que las emociones asociadas a la pérdida queden sin expresar. Así, una persona yaciente “aglutina” las emociones no expresadas de los miembros de la familia. Se suele decir que a la persona fallecida “no se le lloró” lo suficiente y no se habla de ella, esto se puede manifestar de diferentes modos.

La energía emocional del yaciente es de las más intensas que se puedan detectar en un análisis transgeneracional. Por eso, lo principal es localizar al muerto y empezar a hablar de él entre los familiares y con naturalidad, para que las palabras ayuden a desbloquear las sensaciones de culpa, tristeza, frustración o ira. Pienso que una de las asignaturas pendientes de la cultura occidental es naturalizar la muerte y hablar de ella.

 

LA PERSONA YACIENTE PORTA LOS PROGRAMAS DEL FALLECIDO Y, COMO TAL, SENTIRÁ EL IMPULSO Y LA TENDENCIA A MANIFESTARLOS

 

Las personas que padecen síndrome del yaciente suelen manifiestan varias de estas características:

  • Tristeza persistente, pesadez, desgana por la vida. Tienen dificultades para recordar momentos felices en su vida. Se sienten profundamente tristes, sin tener localizado un motivo concreto. La persona que padece este síndrome suele decir que siempre se ha sentido así.  
  • No tienen la sensación de vivir su propia vida. Sienten como si fueran arrastrados, sin dirigirse hacia lo que realmente desean.
  • Timidez extrema, retraimiento. No suelen tomar decisiones, les resulta difícil. 
  • Profundo sentimiento de soledad. La persona que manifiesta el síndrome del fantasma se siente sola, aunque esté rodeada de gente, aunque reciba muchas llamadas de amigos y tenga buenas atenciones familiares. Rehúye de las relaciones con otras personas, posee pocas habilidades sociales y ama la soledad. Por lo que no suele tener pareja, tiene parejas a las que ignora o relaciones que no funcionan.
  • Sentimiento de culpa ante el placer. Es habitual que el yaciente, inconscientemente, no se permita hacer aquello que le proporciona goce, como puede ser el ocio, salir con amigos, comer postres, acudir a fiestas, las celebraciones, consumir una cerveza, practicar sexo o incluso, sienta que no merece un simple día de playa (suelen tener un color pálido de piel, pues apenas toman el sol).
  • Silencio. Se mueven, caminan y hablan muy despacio o, al contrario, no paran. Apenas se les oye o hablan mucho y de modo “escandaloso”.
  • Tienen gusto por estar a oscuras en casa o en su habitación y vestir de negro. No tienen prendas de colores en el armario.
  • Se sienten atraídos por el heavy o por el movimiento gótico. También por la música religiosa, corales o cánticos espirituales.
  • Suelen dormir largas siestas y poco reparadoras.
  • Les gusta dormir boca arriba y con los brazos cruzados y las palmas de las manos sobre el pecho o a los lados en paralelo al cuerpo, emulando la posición típica de los muertos en el ataúd. Este es el origen del término yaciente.
  • Temperatura corporal baja (simbolizando la muerte) y gusto por el calor.
  • Rigidez muscular.
  • Las profesiones y vocaciones que predominan entre personas con síndrome del yaciente son: bailarines, aviadores, azafatas/os de vuelo, actores, fisioterapeutas, profesores de yoga, comadronas, farmacéuticos, enterradores, anestesistas, espeleólogos, montañeros, practicantes de deportes de riesgo, arqueólogos y carniceros
  • Suelen padecer sonambulismo y/o terrores nocturnos.
  • Las enfermedades asociadas a personas con síndrome del fantasma son: bruxismo, apnea del sueño, algunas diabetes, enfermedades mentales, esclerosis, reuma, sobrepeso, hiperactividad, párkinson o aerofagia.
  • En ocasiones, poseen barrigas de gran volumen.
  • Pueden manifestar pensamientos y actos suicidas o extremadamente destructivos.

Son comunes en personas yacientes los nombres finalizados en “el”, emulando lo celestial ya que este sufijo significaba originariamente dios o divinidad. Por ejemplo, Ángel, Samuel, Miguel o Rafael. También es típico el nombre Renato/a, que significa renacido.

Entre personajes conocidos podrían haber desarrollado el síndrome del yaciente muchos artistas de los denominados “malditos”, como Salvador Dalí, Vincent van Gogh, Jim Morrison, Janis Joplin, Kurt Cobain, Amy Winehouse, Tim Burton, Johnny Depp o Marilyn Manson.

Para finalizar quiero compartir un ejemplo personal. Siempre me sentí muy triste y con una gran insatisfacción vital. Hace unos años leí sobre el síndrome del yaciente y tomé conciencia de que reunía la mayoría de sus síntomas (por no decir todos). Esto me llevó a recordar que mi madre tuvo dos hermanitos gemelos que murieron a los pocos meses de nacer y nadie hablaba de ellos. Comencé a sospechar que era el “portador” del duelo bloqueado.

Le pregunté a mi madre y estuvimos un buen rato hablando de ellos e incluso me enseñó una foto. Fue la primera vez que los ví. Al hacer aquello noté como surgía de mi interior una profunda tristeza, sentí que me liberaba de un gran peso. Lo siguiente que hice fue realizar un duelo de sofrología, qué no es más que una meditación específica para desbloquear el duelo por los fallecidos. Tras todo ello me sentí inmediatamente ligero, capaz y decidido a crear mi propia vida. Recuperé mi estado natural y comencé a sentirme muy bien. Desde entonces mi vida ha cambiado mucho.

 

YA NO SIENTO ESA PROFUNDA INSATISFACCIÓN, TENGO CONFIANZA EN GENERAR MIS SUEÑOS Y VIVIR COMO REALMENTE DESEO. TODO HA MEJORADO MUCHO. AHORA SOY FELIZ Y VIVO DE MI PROPÓSITO.

 

Aunque la historia no acaba aquí. Unos meses después llamé al registro para solicitar la partida de nacimiento de mis tíos. Quería comprobar que sus fechas de fallecimiento tenían relación con mi nacimiento. Y efectivamente así fue. Mis tíos murieron en mayo y yo nací en febrero. El puzzle estaba completo, o casi.

Pasaron unos años hasta que mi madre me dijo un día: he pensado en hacer una placa a mis hermanos fallecidos con sus nombres y fechas de nacimiento y muerte para ponerlas en el cementerio”. Había sido tal el bloqueo durante años, que la familia sabía donde estaban enterrados pero nunca se les puso el nombre en la tumba. A mi me pareció una idea genial.

Fueron las pasadas navidades cuando fui con mi familia de origen al completo y pusimos la placa y un ejemplar dedicado de mi libro Transgeneracional Aplicado en su tumba. Conocerlos a ellos fue el origen de la escritura de mi libro, hacerles este homenaje supuso el final de un ciclo. Desde entonces muchas cosas han mejorado en mi vida. Pero eso lo contaré en otro momento.

Acabas de leer un fragmento de mi libro Transgeneracional aplicado.

Por cierto si te suscribes a mi newsletter podrás disfrutar GRATIS de la masterclass “EL SÍNDROME DE YACIENTE”. ¿Dónde? Más abajo, al final de esta página. Un abrazo.

¿Qué opinión tienes sobre la tristeza profunda y sobre el síndrome del yaciente? Deja tu opinión en la sección de comentarios que hay más abajo. Si crees que este artículo puede ayudar a alguien, compártelo.

Aurelio López Gómez

Escritor, conferenciante formador y consultor en Transgeneracional y Crecimiento personal.

Actualmente tiene publicados dos libros (Transgeneracional aplicado y Reflexiones de un coach de mierda) y cinco ebooks, e imparte conferencias, formación y consultas tanto presencial como online sobre Transgeneracional y Crecimiento Personal.

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